Parece que el Rivotril nos ha dejado en la estacada y nos ha abandonado en esta lucha que tenemos contra la glicina.
Casi no tenemos ni fuerzas ni para coger aire pero el echo de pensar que con este , tú rincón, hemos aportado nuestro granito de arenaa un bebé como tu......
Recopilemos datos y volvamos unos días hacia atrás. Tu estancia en casa ha sido de 10 de no ser porque el miércoles empezaste a dar signos de que algo no iba bien en tu cabecita. No nos alarmamos pero si que nos pusimos en alerta. El jueves, más de lo mismo. Ya no podíamos dejarlo pasar.
Tal y como nos dijeron al darnos el alta, llamamos a urgencias del HVC para dar aviso. Debido a tu historial, Amalia, creyó conveniente que fuesemos para allí. Así lo hicimos. Por lo complicado del asunto, nos recomendaron ponernos al día siguiente en contacto con la Dra. Yoldi. Como hacen los niños buenos, esperamos.
Después de hablar con ella y contarle lo que había, una vez terminaste de comer, volvimos a ir a urgencias. Como no había posibilidad de hacerte un EEG, aumentamos la dosis de Keppra y nos fuimos a casa con el recado a espensas de que llegase el lunes para haberte las pruebas necesarias.
Viendo que la cosa iba cada vez peor, el domingo por la noche, subimos a urgencias del HGO para que te colocasen la SNG. Con el panorama que había, el pediatra de guardia nos mandó ingresar en Pamplona para que te monitorizasen. Así volvimos a hacerlo.
Algo dentro de nosotros nos decía que la cosa era muy fea. Volvían a nosotros las sensaciones y sentimientos de los primeros días en la UCI.
Con el EEG del lunes se confirmaron nuestras sospechas.
Como solución, plantearon suministrarte el Rivotril y el Keppra intravenosoa la espera de ver que nos decía el siguiente EEG. Pero ya, el Rivotril, había decidido no hacer nada por nosotros con lo que en el EEG de hoy no se ha apreciado cambio alguno.
Ahora hemos puesto nuestra confianza en el Sabrilex. Esperemos que no nos falle. Mañana o pasado lo sabremos.
Hasta entonces, FUERZA, CARIÑO, AMOR y DEDICACIÓN para nuestro Pableras del alma.
